PABLO VÁZQUEZ, ESCULTOR

Un
jugador escogido antes (Pablo Vázquez) toma a los compañeros de la mano, uno
tras otro, les hace girar en torno a él y les deja marcharse, después de haber
comunicado a cada uno la estatua que quiere obtener. Una vez libre, cada jugador
debe inmovilizarse en la representación de la estatua que se le ha requerido. Y
aparecerá una estatua cómica, otra terrorifica, una tercera conmovedora, una
cuarta antipática, y así sucesivamente. Cuando todos los jugadores se han
transformado en estatuas, el escultor escoge al compañero que ha representado
mejor la escultura pedida y le nombra su sucesor. Ahora será él quien haga rotar
uno a uno a los demás jugadores, para dejarles después irse a formar nuevas
estatuas, y así sucesivamente.