EL TESTAMENTO
Se vendan
los ojos a un jugador, que debe decir a quién quiere dejar diez cosas que el
conductor va mostrando a los compañeros, pero no al jugador. Estas cosas pueden
estar representadas por gestos (una caricia, un capón, un beso, un puñetazo…),
por acciones que hay que realizar (diez flexiones de piernas, cuatro flexiones
de brazos, ocho saltos rascándose al mismo tiempo la cabeza y una rodilla…), por
objetos (un caramelo de menta, un periódico ilustrado, una manzana podrida…), y
así sucesivamente. En el caso de los gestos, el conductor indicará a los
jugadores si quien es llamado debe realizarlos o recibirlos; en el caso de la
acciones, mostrará con los dedos cuántas veces se ha de repetir la acción; y en
el caso de los objetos, éstos quedarán en poder del jugador, al que le serán
entregados. En todos los casos, a la pregunta: “¿A quién quieres dejar esto?”,
el jugador vendado debe responder con el nombre de un compañero siempre
distinto. Quien recibe un gesto, una acción o un objeto como regalo, puede
subrayar el hecho manifestando su estado de ánimo (alégria, dolor, satisfacción,
miedo…), pero no puede en ningún caso decir qué ha recibido. Después de la
décima y última cosa dejada como regalo, el donador se quita la venda, vuelve a
su puesto, se venda a otro jugador y así sucesivamente.