JUEGOS DE LUCES
Cada
jugador dibuja en el cartón las figuras de tres objetos diversos (o animales o
personajes de una fábula…) y las recorta cuidadosamente. Entre tanto, el
conductor cuelga la sábana en medio de la estancia, bien estirada, y coloca la
lámpara de manera que su luz ilumine directamente la sábana. Las figuras
preparadas por los jugadores se mezclan todas entre ellas y se ditribuyen al
azar. Cada jugador observa con atención las tres figuras que ha recibido,
escribe detrás su nombre y vuelve a entregarlas al conductor. Todos los
jugadores se sientan delante de la sábana (en la parte opuesta a la de la
lámpara) y comienza el juego. El conductor deja a oscuras la estancia, enciende
la lámpara y proyecta sobre la sábana un trocito de una de las figuras recibidas
por los jugadores. Para proyectar sólo un trocito de la figura y no la figura
entera, puede hacer que la parte que no quiere mostrar se proyecte fuera de la
sábana o puede cubrirla con un trozo de cartón rectangular: la sombra de este
cartón esconderá el trozo de figura que debe quedar invisible. El jugador que
cree reconocer un trozo perteneciente a una de las tres figuras con su nombre (las
que ha recibido y dibujado), grita: « ¡Es mía! » y comunica su propio nombre al
conductor, que le asigna un punto si ha acertado o una penalización si se ha
equivocado. Según avanza el juego, se puede hacer más complicado superponiendo
dos o más figuras o proyectando las figuras cabeza abajo. El juego termina
cuando las sombras de todas las figuras han sido proyectadas sobre la sábana
blanca de una manera o de otra.